La mayor parte de mi producción es modelada, pero, en ocasiones, también sigo otras técnicas como la construcción mediante placas o el torneado.
Generalmente prefiero utilizar gres o barro refractario, que, tras aplicar engobes o vidriados propios, cuezo a temperaturas entre 1200ºC y 1260ºC. También me interesan las cocciones no convencionales, especialmente los ahumados sobre engobes coloidales.
Soy una seguidora incondicional de esa buena tradición cerámica que pide que muchas de las herramientas y materiales sean desarrollados por el mismo artista: añade personalidad (y satisfacción) a la obra.

